Llevo muuucho sin actualizar, lo siento.
La verdad es que han pasado bastantes cosas, buenas y malas... Pero sin duda, me quedo con las buenas.
Noviembre pasó, lento, pero pasó. Y diciembre empezó mejor imposible.
Barcelona, Madrid....
En Bcn pasé 4 días increibles. Llenos de cariño, paz, alegría, risas.... Siempre estarán en mi memoria, y me niego a pensar que no volverá a pasar algo parecido. Recuerdo cada palabra que dijimos, que dijiste... Pero me quedo con las últimas, que para mi son las más valiosas: "si tiene que ir a más, irá a más". Confío en ello.
En Madrid, en fin... Un viaje totalmente distinto, pero igual de mágico. Otros 4 días dignos de recordar. Momentos divertidos, inolvidables... Doy las gracias por cada uno de ellos.
Para terminar esta entrada, quiero compartir unas palabras de Paulo Coelho, con las que me siento identificada:
Es necesario correr riesgos. Sólo entendemos del todo el milagro de la vida cuando dejamos que suceda lo inesperado. Todos los días Dios nos da, junto con el Sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. Todos los dias tratamos de fingir que no percibimos ese momento, que ese momento no existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana. Pero quien presta atención a su día, descubre el instante mágico. Puede estar escondido en la hora en que metemos la llave en la puerta por la mañana, en el instante de silencio después del almuerzo, en las mil y una cosas que nos parecen iguales. Ese momento existe: Un momento en el que toda la fuerza de las estrellas pasa a través de nosotros y nos permite hacer milagros.La felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una conquista. El instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en busca de nuestrós sueños. Vamos a sufrir, vamos a tener momentos difíciles, vamos a afrontar muchas desilusiones..., pero todo es pasajero, y no deja marcas. Y en el futuro podemos mirar hacia atrás con orgullo y fe.Pobre del que tiene miedo de correr riesgos. Porque ése quizá no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra como los que persiguen un sueño. Pero al mirar hacia atrás- porque siempre miramos hacia atrás- oirá que el corazón le dice: "¿Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días? ¿Qué hiciste con los talentos que tu Maestro te confió? Los enterraste en el fondo de una cueva, porque tenías miedo de perderlos. Entonces, ésta es tu herencia: la certeza de que has desperdiciado tu vida".Pobre de quien escucha estas palabras. Porque entonces creerá en milagros, pero los instantes mágicos de su vida ya habrán pasado.

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