jueves, 16 de septiembre de 2010

Felicidad.


Se suele creer que el pensamiento positivo ayuda a llevar una vida más feliz.
A veces la realidad se impone y te impide comportarte como si fueras feliz.
En esos momentos sólo quieres aceptar la realidad, olvidar las apariencias, y ser tú mismo, asustado e infeliz.

Hasta que ni nos reconocemos.

En vez de eso, seguimos sonriendo, e intentamos ser esas personas felices que quisiéramos ser.

Hasta que nos damos cuenta de que lo hemos tenido delante.
Ni en nuestros sueños, ni en nuestras esperanzas.
Sino en lo que nos hace sentir cómodos. En lo que conocemos.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Lo inesperado.




A veces lo esperado simplemente se queda en nada en comparación con lo inesperado.

Tienes que preguntarte por qué nos aferramos a nuestras esperanzas…
Porque lo esperado es lo que nos mantiene firmes, derechos… inmóviles. Lo esperado solamente es el comienzo.

Lo inesperadoes lo que cambia nuestras vidas.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Si yo, tú.




Si yo... tú.

Si caes... yo contigo.

Y nos levantaremos juntos,

en esto unidos.

Si me pierdo... encuéntrame.

Si te pierdes... yo contigo

y juntos leeremos en las estrellas

cual es nuestro camino.

Y si no existe... lo inventaremos.

Si la distancia es el olvido

haré puentes con tus abrazos

pues lo que tú y yo hemos vivido

no son cadenas…

ni siquiera lazos:

es el sueño de cualquier amigo

es pintar un te quiero a trazos

y secarlo en nuestro regazo.

Si yo...tú.

Si dudo, me empujas.

Si dudas, te entiendo.

Si callo, escucha mi mirada.

Si callas, leeré tus gestos.

Si me necesitas... silba

y construiré una escalera

hecha de tus últimos besos,

para robar a la luna una estrella

y ponerla en tu mesilla

para que te de luz.

Si yo... tú.

Si tú... yo también.

Si lloro, ríeme.

Si ríes, lloraré,

pues somos el equilibrio,

dos mitades que forman un sueño.

Si yo... tú.

Si tú... conmigo.

Y si te arrodillas,

haré que el mundo sea más bajo,

a tu medida,

pues a veces para seguir creciendo,

hay que agacharse.

Si me dejas, mantendré viva la llama

hasta que regreses,

y sin preguntas, seguiremos caminando.

Y sin condiciones te seguiré perdonando.

Si te duermes, seguiremos soñando

que el tiempo no ha pasado,

que el reloj se ha parado.

Y si alguna vez la risa

se te vuelve dura,

se te secan las lágrimas

y la ternura,

estaré a tu lado.

Pues siempre te he querido,

pues siempre te he cuidado.

Pero jamás te cures de quererme,

pues el amor es como Don Quijote:

solo recobra la cordura

para morir.

Quiéreme en mi locura,

pues mi camisa de fuerza eres tú,

y eso me calma,

y eso me cura.

Si yo... tú.

Si tú, yo.

Sin ti, nada.

 
Sin mi, si quieres... prueba.





Ojalá algún día pueda decirle estas palabras.