Se suele creer que el pensamiento positivo ayuda a llevar una vida más feliz.
A veces la realidad se impone y te impide comportarte como si fueras feliz.
En esos momentos sólo quieres aceptar la realidad, olvidar las apariencias, y ser tú mismo, asustado e infeliz.
Hasta que ni nos reconocemos.
En vez de eso, seguimos sonriendo, e intentamos ser esas personas felices que quisiéramos ser.
Hasta que nos damos cuenta de que lo hemos tenido delante.
Ni en nuestros sueños, ni en nuestras esperanzas.
Sino en lo que nos hace sentir cómodos. En lo que conocemos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario